Friday, February 24, 2006

Si Supieras...


Si pronuncio tu nombre yo se que estas conmigo,
te escucho como un eco que vuelve en la distancia.
Si me miras me encuentro y te encuentro nuevamente,
envuelto en tu mirada me siento como ausente.

Si me alcanzan tus manos me exhalas a la vida,
me recorren tus ansias en mis horas perdidas.
Si me estrechan tus dedos son como un ancla viva,
cuando todo es desierto te siento como mía.

Si pronuncias mi nombre te escucha en la distancia
como campanas locas vibrando esta alma mía.
Tu voz es como un eco que llega entre las horas
que respira mi sombra que te busca y te nombra.

Si supieras mis miedos de que nunca regreses,
que mi amor desbarranque en un silencio roto.
Que la luz de tus ojos me roben la mirada,
que me cieguen tus besos, que se congele el alma

Si supieras que siempre te comparto mi tarde,
que recorro en silencio las huellas que quedaron.
Que me abrazo a tu ausencia entre mis propios brazos,
que siempre te he querido, que nunca te he olvidado.

Estos versos te nombran prendidos de mi sombra,
con tinta de mis lágrimas te abraza mi memoria,
Cuando el silencio calle y estos versos se expandan,
Sabrás que te he querido... te he amado en la distancia

Thursday, February 23, 2006


Mi mirada se refleja
en esos soles que se alejan
y en sus trazos van marcando
mi textura.

Con su tiempo me condena
a vivir en calendario,
registrando los temores
olvidados.

Y mi voz como un estigma,
inclinada hacia el ocaso
murmurando soledades
reencontradas.

Y mi rostro es como el viento,
que este otoño arrebata
y lo deja preparado
hacia el invierno.

Y el aliento se diluye
recobrando ese misterio
de lo etéreo
y trasparente.

Y me encuentro más cercano
de mi polvo
ese hálito sublime
que se pierde.

Esta brisa no se lleva,
esas hojas, los dolores,
las heridas que perenne
permanecen.

Me prepara el escenario
de un regreso que se asoma...
y esas penas que se burlan,
que se burlan y no lloran.

Ese frío que acompaña,
esta vida que se acorta.
Y me quedan los recuerdos,
esparcidos y en silencio.

Este otoño, hojas perennes,
las otras hojas,
esa vida, el calendario
y ese invierno que amenaza.

Eso etéreo y transparente
que me arrastra de costado,
y me deja por momentos en la esquina,
allí varado... Solo.

Tu presencia


Blanca almohada, tu rostro, una lámpara
tenue luz ahuyentando algunas sombras.
Es tu piel tibia esperanza de los sueños
que palpitan en la sabia de tu vientre.

Tus cabellos, suaves linos recreados
en el telar de una noche iluminada.
Te dibujo entre mis dedos en el trazo
que moldea tu figura contorneada.

Blancas paredes... tu mirada, una ventana,
suave brisa percutiendo algunas flores.
Es tu voz, un murmullo hecho jirones
que reclama en silencio mis amores.

Blancas sábanas, tu cuerpo, una mirada
se desnudan, se liberan hasta el alba.
Una sombra se reclina entre penumbras
un suspiro, un murmullo ronda el alba.

Mujer...


Torre y muro entrelazados
la tibieza de un verano
ese cause que se abre
esa voz inagotable
que murmura.

Esa brisa que me abraza
esa luz que me destapa
esa puerta donde huyen
mis temores.

La mirada que me envuelve,
me consume, me desvela
Esa tibia primavera
que me llama y me recrea.

Eres fértil, eres tierra
esa fiel enredadera
que me abraza y que se aferra
a mi ternura.

Esa fuente, ese oasis
desprendido en una tarde
que declina y se recuesta
con su noche.

La pasión... esa locura
esa emoción, esa frescura
que desciende como
lluvia de verano.

Eres sol, ese lucero
que me marca el derrotero
si mi barca es sacudida
por el viento.

Wednesday, February 22, 2006

Quizás...no exista


Soy el que esculpe estos versos a la vida,
Con cinceles de pasión, locura y ansias.
Que divaga en el espacio de la mente,
Que discurre en incansables soledades.

Soy la simpleza de una voz enamorada,
Que se aferra a la promesa desprendida.
Soy esa flor a la espera de un suspiro,
Soy esa brizna sacudida en desamparo.

Soy esa hoja, en un otoño, en una tarde,
Que gira y gira desprendida por el viento.
Soy el que vaga por las calles...a paso lento,
Orientado por un sol amarillento.

Soy el que añora la soledad como una amiga,
Que la abraza tiernamente en su silencio.
Soy esa vela, tenue luz, frágil lamento,
Que centellea acosada por el viento.

Soy el que traza estos versos que te buscan,
Soy el que evoca tu mirada en la distancia.
Soy simple voz, en el desierto de tu ausencia,
Quizás no soy, quizás no sea, quizás... no exista.

Tuesday, February 21, 2006

Hoja perdida



Te miro sacudida por el viento,
Desprendida de la fortaleza de la vida.
Sola te encuentras, hoja perdida,
En un otoño que todo lo arrebata.

Desamparada, separada y sin rumbo,
Tu frágil ser se desprende en el silencio...
Llora la tarde, tu despedida,
Los tibios rayos señalan tu ausencia.

Tu piel, tu luz, verdes colores,
Se tiñeron de amarillo color oro.
Arrancada de tu sabia, de tu vida,
Vas girando por las calles sin retorno.

Hoy te cruzas a mi paso indiferente,
Deslizando tu mirada en desamparo.
Extiendo mis manos, quiero alcanzarte,
Mientras la brisa te aleja suavemente.

Me asombro de pesar mientras te miro,
Ignorando cual será tu última hora.
Hoja pequeña, hoja perdida,
Conmueve tu soledad el alma mía.

Se Perdió mi Voz Mientras te Nombraba


Se fue mi silencio detrás de tus pasos,
Se fue despacito, con su rostro en blanco.
Se perdió en un sueño, escapó en la noche,
Detrás de una sombra, pronunció tu nombre.

Se fue mi mirada detrás de tu rostro,
Se quedó sin tardes, triste, sin colores.
Se quedó dormida, perdida en tus labios,
Se quedó en un eco... en un dulce te amo!.

Se perdió mi voz mientras te nombraba,
Repicando en ecos como las campanas.
Soy como paloma en su cautiverio,
Arrullo tu nombre en triste lamento.

Se fue mi ternura en una mirada,
Prendiste mi cuerpo, amarraste el alma.
Me quedé dormido y allí te soñaba,
Robandote besos... me quedé hasta el alba.

Monday, February 20, 2006

Otoño




Te vi descalza junto al gris otoño,
Recogiendo las hojas que dormían,
la fresca brisa acariciaba tu mirada,
En la tristeza de la tarde que partía.

Te vi descalza jugando con el viento,
Entre las hojas que en círculos danzaban.
La tenue luz de un sol amarillento,
Te vestía de colores otoñales.

Te vi correr sobre la brizna de la tarde,
Cuando la luz llama al reposo de la noche.
Las sombras se formaban en silencio,
acurrucando tu figura entre susurros.

Te vi extender tus cabellos entre las hojas,
y las estrellas vigilantes te cuidaban.
Te vi dormida, acunada por la noche,
Entre sus hojas... el otoño te cuidaba.

Friday, February 17, 2006

Si no fuera...



Casi caigo en gruta de desesperanza,
Pintada de negro, la que ensucia el alma.
Casi pierdo el gozo de ver con mis lágrimas,
De ser, de sentir, de mirar con ansias.

Casi pierdo el amor, la sabia, la vida,
Casi pierdo el rostro, la frágil sonrisa.
Casi pierdo el rumbo, el sol, las estrellas,
Me cubrió con mantos la noche sombría.

Casi pierdo el habla, la voz, el silencio,
Me quedé amarrado al resentimiento.
Perdí la medida del bien, de lo malo,
Me quedé sin nombre, me quedé callado.

Perdí el horizonte, el sueño dorado,
Quebré mi barcaza, me quedé varado.
Arranqué raíces, me quedé descalzo,
Me quedé sin rumbo, sin piel, ni regazos.

Perdí la mirada, la luz, los colores,
Casi me desprendo, del sol, de la noche.
Me perdí en el tiempo, sin hoy, ni mañana,
Me quedé sin fuerzas, me quedé en la nada.

... Si no fuera por ti... tu voz, tu mirada,si no fuera por ti... me muero en la nada.

Thursday, February 16, 2006

En esta Madrugada



En esta madrugada colmada de silencio,
Titilando las hojas a la luz de un recuerdo.
Recorre mi mirada, perdida entre las sombras,
Buscando tu figura, que llega y que me nombra.

En esta madrugada me siento como un eco,
De recuerdos perdidos, que llegan desde lejos.
Sólo se oyen mis pasos, un eco en una sombra,
Que te llaman, y llaman, te llaman y te nombran.

En esta madrugada voy solo... estoy sin ella,
Soy una estrella errante, que vaga tras su estela.
Mis manos no te alcanzan, mi voz duerme en silencio,
Se escapan tus caricias, dejándome recuerdos.

Te has ido sin reproches, cuando muere la tarde,
Entre vagas miradas, que rondan y que arden.
Quizás, fue solo un sueño... una fugaz mirada,
Que llega en un instante, resplandece y se apaga.

En esta madrugada, estoy solo...estoy sin ella,
Me abandonó la noche...dejándome una estrella.

Tuesday, February 14, 2006

Ausencia


Me duele la presencia de tu ausencia,
que me llega como un eco adormecido
instalándose murmura mis quejidos
de temores y de miedos compartidos.

Es la duda la que acuna tu mirada
desplegada entre tinieblas y mis sombras
que recorre lentamente los rincones
la que llama, la que mira... y me nombra.

Un reproche me observa a la distancia
recogiendo de mis manos la ternura
se aleja y regresa... en cada paso
como sombra que refleja tu figura

Es la presencia de tu ausencia instalada
que recorre los espacios en que miro
un espejo es mi rostro adormecido
la tibia mueca del dolor que no ha partido.

Sunday, February 12, 2006

La otra noche


Yo soñaba que en la noche contemplaba un ancho cielo
apretujado de estrellas que titilando danzaban,
una luna sonrojada trasladaba su mirada,
dibujando las moradas con sus sombras.

Me sentía anonadado observando el firmamento,
de repente el horizonte se rasgaba como un velo
y otro cielo emergía de radiantes melodías
con estrellas refulgente que latían.

Esa noche diferente resurgida de la mente
desvariada de Vicente, el que vivía en frente,
quien veía los colores que brillaban como soles
y en sus trazos asomaban a la vida.

En un cielo trasnochado que nos mira de costado
palpitando los colores aproximan sus temores,
en las luces que se abren, en un grito que reparte
esa magia que cautiva las miradas.

Su pincel arrebatado va surcando los extremos
y en su paso va marcando esos rostros que son nuestros,
con la fuerza que lo toma, el impulso que lo atrapa,
va trazando su visión iluminada.

Ese cielo traspasado por cometas desvariados,
encendidos en la mente de locura, pasión y muerte
... de Vicente.

Conciencia




Carpeta archivada en mi memoria,
de tachones y hojas sueltas en oscura soledad.
Conciencia en pausa sin pasado que la acose,
permaneces impasible como el tiempo.
No puedo ojear tus tenues páginas,
ni quiero enfrentarme a mi pobreza
que llora y llama desde adentro.
Permaneces empolvada de recuerdos
que claman por salir y recorrerme,
quizás no quiera que me invadan por ahora.
Llegas a mi como un relámpago fulgurante
y te pierdes dejándome en mayor oscuridad.
Por momentos desearía que no fueses fiel testimonio de
mi reflejo, esa imagen, ese espejo de mi conciencia adormecida.
Esparces los ruidos de voces que invaden
las ideas que anhelan ser creadas.
Y allí estoy yo, ese yo, que no quiere ser mi yo,
enfrascado en estereotipos, programado por la imagen.
Esa imagen que todo lo acompaña... hasta la soledad.
Y quiero recordar lo que he perdido en ese miserable día que no recuerdo y perder lo que recuerdo en este día... y no puedo perder ni encontrar nada.

El patio


Asentado en un tablero de baldosas y entre sueños
que recorren sus paredes desgarradas.
Gira el mundo en sus contornos en el eco de las voces
suspirando en sus alambres olvidados.

Y se mueven las cortinas que lo llaman y lo animan
en su estado de continuo aislamiento.
Lo visitan los colores de las ropas interiores
que ventilan sus amores olvidados.

En la tarde lo acarician tenues soplos de la brisa
en la danza de una hoja solitaria.
Y le canta su silencio, en tristezas y lamentos
que recuerdan las pasiones olvidadas.

Se recrea entre palabras que desprende una ventana,
los amores que resbalan, las heridas que no callan.
Esos gritos que despiertan, un silencio que se acerca,
una ausencia imperceptible que se instala.

En su noche iluminada va escuchando las palabras
que en sus sombras se convierten en murmullos.
En el patio solitario lleno de un inmenso cielo
se recrean los mortales, en sus sueños.

Sunday, February 05, 2006

Hoy desperté...


Hoy desperté con mi sueño entumecido,
sin el sabor de tus labios en mi boca.
No oí tu voz recostada en mi conciencia,
ni tu figura amarrada a mi silencio.

No reparé en el espacio de tu ausencia,
ni en la profunda soledad de tu mirada.
Estoy sin voz, sin aliento, sin palabras,
ya no recuerdo los colores de tu nombre.

Hoy desperté sin dolor de haber querido,
en mi mirada no encontré melancolía.
Te vi partir en un tiempo sin distancia,
quizás te amé o soñé que te quería.

Te despediste de mi alma como un velo,
en una brisa, en un otoño, suavemente.
Quise encontrarte en tu mirada, en un recuerdo,
y no te hallé, ni extrañé que te hayas ido.

Hoy desperté, sentí el dolor en el vacío,
y tu figura alejada en la distancia.
Quizás mi amor no perdonó que hayas partido,
quizás mi amor...fue el dolor de haber querido.

Tu soledad

Una mirada, una escalera, un sol que espera,
Una luz, tu piel, tu tarde, una quimera.
Como las olas…llegan recuerdos,
Que te besan, te acarician y regresan.

Se fue tu voz en el eco de tu nombre,
En la vereda, en adoquines de esperanza.
Pasan los años…ronda el silencio,
Crujen las hojas de un otoño casi muerto.

Ríos de luz te recorren desde adentro,
Iluminando tus ventanas empañadas.
Una plegaria…dulce misterio,
Que te envuelven, te acompañan y se desprende.

Una escalera, tu piel, tu tarde, un sol que espera,
En tu mirada cabizbaja y melancólica.
Llega un recuerdo…ronda una sombra,
Reclinada en tu mirada ríe y llora.